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Se trata de una imagen que ha sufrido
diversas y desiguales intervenciones a lo largo de los siglos.
La fecha exacta de su creación no está clara, sólo podemos decir que ya
existía la imagen del Stmo. Cristo cuando se donó el 5 de Agosto de 1576 por
parte de D. Juan Monge de Cala y Dña. Catalina de Jarana, su mujer, un trozo
del corral de su casa para la ampliación de la Capilla.
En el año 1759, el escultor lebrijano Matías José Navarro recompuso al Stmo.
Cristo una de sus manos, D. Juan Antonio Sánchez-Barahona lo encarnó y
compuso el sudario y el artista platero Antonio de León hizo una corona y
tres clavos de plata, que en total pesaron 27 onzas y medias e importaron
495 reales. El 14 de
mayo de 1949 se pidió permiso al Arzobispado para su restauración, al
descubrirse que la Imagen del Stmo. Cristo se hallaba en deplorable estado
por haber sido invadida por la polilla; temiéndose además que el peso del
Stmo. Cristo desgarrase las manos y quedase totalmente deteriorado. José
Rivera, bajo la dirección e inspección de D. José Hernández Díaz, reparó
algunas grietas y sustituyó un trozo de lienzo que cubría la espalda, por el
correspondiente de madera e hizo desaparecer las suciedades y barnices que
afeaban el encarnado originario de la figura, finalizándose la reparación el
14 de Septiembre de 1949.
El día 8 de Marzo de 1979, bajo la dirección del escultor D. Francisco
Arquillo Torres, de la Escuela Superior de Bellas Artes "Santa Isabel de
Hungría" de Sevilla, se le restauró las espigas de sus brazos y se limpió el
sudario que tenía cubierto con pintura blanca, dejando al descubierto su
pintura primitiva que es "estofado con dibujos de oro", e igualmente se le
quitó toda la sangre que había sido superpuesta dejando su sangre y color de
cuerpo primitivos. Se introdujo en el interior del tórax un pergamino, que
actualmente se encuentra, con el nombre del escultor y los miembros de la
Junta de Gobierno que en esos momentos regía la Hermandad. |